Todo se detuvo en un instante,
En la noche que tu silueta invadió mi visión,
Temblaron nerviosas mis manos,
Escuché entrecortado a mi corazón.
Toda la confusión en mi alma,
De pronto desapareció;
Al admirar tus ojos negros,
Al escuchar tu dulce voz.
Desde allí, pienso en ti día y noche,
No puedo callar a mi corazón,
Tengo que volver a verte
Tengo que sentir, la canción de tus cabellos,
Y la música de tus labios.
Tan solo sé tu nombre,
Que suena a poesía en mi mente,
Y quiero escuchar otra vez,
Mi nombre de tus labios,
que me nublan la razón.
Quiero tu calor,
Quiero tu sonrisa,
Quiero conocerte
Anhelo de mi vida.
Espero quererte,
Amarte, y completarte,
Pues realmente, basta un segundo,
Una mirada, una palabra, una sonrisa,
Para saber que en un instante…
Conociste a quien reinará en tu corazón.
Si pudiera, sería por siempre
El feliz iluso del poder de tus caricias,
El eterno admirador de tu mirada,
Y el feliz esclavo de tus besos
(c) La Casa del Poeta 2010