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Ingrata
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Pena en mi corazón dejaste Al marcharte ingrata mía, En esta triste tarde Solo queda melancolía.
Soledad que cerca te siento, Tristeza me vienes a visitar, Martirio que llega con el viento, Mis lagrimas van al mar.
Recuerdos acechan mi corazón, Susurros de tus labios en mis venas, Siento peder la razón, Al escuchar tus mentiras eternas.
Condenado al olvido, Mártir soy de tus ojos claros, Prisión perenne como el rocío, Sufrimientos tenues y amargos.
Vete ya, maldita rosa Toma mi vida y vete ahora, De mi árbol arranca la última hoja Y déjame con mi derrota.
Que pronto tomaste mi vida, Cuando robaste mi corazón, Bandolera y Gitana Nunca tendrás mi perdón.
Pues los puñales de tus ojos Han matado mi corazón, En sangre viva queda mi alma, Esperando la redención.
De esperar olvidarte algún día, Y no saber decir tu nombre, No recordar ni siquiera tu rostro, Olvidar el perfume de piel.
La próxima vez que quiera, Mi corazón lo guardaré en un baúl, Pues no dejaré que me hieran, De la manera cruel que has hecho tú. Jorge Ortiz Zurita (c) La Casa del Poeta 2005
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