El día en que miré tus ojos negros
El día en que miré tus ojos negros,
Supe en aquel instante,
Que anhelaba para mañana,
Y que quería en esta vida,
Fue perderme y no encontrarme,
Fue volar alto y nunca caer,
Fue sentir calor, y nunca frío,
Fue llegar al hogar en un atardecer de invierno.
Quería soñar a tu lado,
Robar una sombra de tus ojos,
Ocultarme de la soledad en su intensidad;
Y esconderme de la tristeza bajo su oscuridad,
Quiero estar junto a ellos día y noche,
Alimentar mi alma con su reflejo,
Inundar mi corazón con su pasión;
Grabarlos en mi mente como una canción.
Viajé al cielo en un segundo,
Al recibir la descarga de tu mirada,
Sintiendo en tu corazón tierno;
Una pasión total y desencadenada.
Y ya no quise nunca más,
Mirar algo diferente,
Sentir caricias vacías de la gente,
Vivir en la ausencia de tu recuerdo.
Te guardé en mi pecho,
Y te hice mi estandarte,
Cambié mi nombre por el tuyo,
Y cambié mi voz por tu nombre.
Para amarte intensamente,
Cada segundo del infinito tiempo,
Con mi alma y con mi cuerpo;
En un tierno y dulce abrazo eterno.
Jorge Ortiz Zurita (c) La Casa del Poeta 2005